viernes, 8 de junio de 2018

La Escuela

Nuestra Escuela tendrá presencia en la Antología del XII Premio Orola que se publicará en Otoño de 2018 a través de este relato, escrito por nuestra Secretaria, Esperanza Temprano.

La Escuela de Soto


Dicen que la noche de San Lorenzo, las estrellas fugaces tocan las siluetas de los picos con su luz y, como si de una varita mágica se tratara, convierten a Soto de Sajambre en un lugar de cuento, donde los sueños, a fuerza de perseguirlos, se hacen realidad, como el de Félix de Martino. Allá por el año 1888 embarcó rumbo a México, dejando atrás las penurias de un pueblo a medio camino de ninguna parte, un paraíso escondido entre montañas y duendes, el refugio cuasi perfecto de los dioses si no fuera porque ellos mismos olvidaron donde estaba. Atrás quedaron las pobres mujeres lavando a la orilla del rio, sorteando el frio y la nieve y un montón de “rapazucos” como él, sedientos de futuro y pobres de presente. La fortuna le sonrió y quiso compartir esa sonrisa con sus paisanos construyendo una nueva carretera, un lavadero, una fábrica de luz, y lo más importante, una Escuela, la mejor de la provincia, a la que dotó de los más selectos materiales didácticos de la época con los que pocas escuelas en España contaban. Al frente, un maestro, elegido de entre los mejores de la Normal de León, que abrió la puerta del saber y del conocimiento a los niños de esta escuela que se inauguró en 1907, donde aprendieron a ser dueños de su propio destino en una tierra de extraordinaria belleza para los ojos y gran dureza para vivirla. Después vino la guerra y la muerte prematura del mecenas, y el sueño se fue apagando como una estrella fugaz que hizo brillar a un pueblo y a sus gentes para terminar desapareciendo entre estas cumbres. Al menos, aún hoy, perdura su estela.

lunes, 1 de mayo de 2017

Concurso de Hadas

Tras el éxito del concurso de duendes que promovimos hace un par de años, volvemos a retar a tod@s aquellos artistas que  lo deseen a que nos sorprendan y deleiten con sus creaciones. Seguimos en el bosque, esta vez le toca el turno a … ¡¡LAS HADAS!!

Premio Armonía de las Letras 2017

El pasado 20 de abril tuvimos el honor de recoger, en nombre del pueblo de Soto, el premio Armonía de las Letras 2017, consistente en una escultura de bronce realizada para la ocasión por el escultor leonés Antolín Álvarez y un diploma donde recoge los méritos del pueblo de Soto para hacerse con este premio:


“por la recuperación de la escuela con la que soñó Félix de Martino, su patrocinador, allá por el año 1907. Por hacer un museo con todos los enseres propios de la enseñanza y la educación de aquella época y por abrir sus puertas al mundo y demostrar que la cultura es así de universal; tanto, que sorprende”

sábado, 25 de julio de 2015

Actividades Culturales Agosto 2015


In Memoriam




El 3 de junio despedimos a Jesús Andrés, socio fundador de nuestra Asociación y miembro de su Junta Directiva hasta hace apenas tres años.

Hay dos formas de pasar por la vida: de puntillas, sin dejar rastro de tu existencia o marcando camino y dejando huella allí por donde pisas. Así pasó Jesu, transmitiendo su optimismo y sus ganas de vivir a los que tuvimos la suerte de conocerlo. Su entusiasmo era contagioso y enorme su capacidad para generar alegría. Un hombre bueno, parafraseando a Machado, en el buen sentido de la palabra bueno. La vida se ha empeñado en arrebatárnoslo antes de tiempo pero no lo ha  conseguido, él ya vive para siempre en nuestros corazones.
 


             Hasta siempre, Jesu.

martes, 2 de septiembre de 2014

Entrega de premios de la III edición del Concurso de Microrrelatos "Leonardo Barriada"

El pasado 15 de Agosto se celebró en la Escuela de Soto de Sajambre el acto oficial de entrega de premios de la III edición del Concurso de Microrrelatos "Leonardo Barriada" con la presencia del ganador D. José Manuel Gómez Vega y la madre, y hermana del segundo clasificado, Ricardo Casado Chacón. ¿Queréis escuchar lo que dicen de sí mismos?

José Manuel Gómez Vega.        

Ricardo Casado Chacón.          


Y ahora podeis escuchar los relatos ganadores.

Primer premio

EL CONCEJO DEL AÑO


Autor: JOSÉ MANUEL GOMEZ VEGA

Segundo premio

UN RECUERDO


Autor: RICARDO CASADO CHACON

miércoles, 13 de agosto de 2014

¡¡Ya tenemos ganadores!!

El segundo premio es para el relato "Un recuerdo" de Ricardo Casado Chacón y el ganador de esta edición es José Manuel Gómez Vega con su relato "El Concejo del año"

lunes, 7 de julio de 2014

LOS 10 RELATOS FINALISTAS DEL III CONCURSO “LEONARDO BARRIADA”.

Estos son los 10 finalistas, déjanos tu comentario.

EL OYENTE

José Andrés Antón Canto

Aquel hombre ya mayor, vestido de negro, con los lustrosos zapatos también oscuros, había tomado asiento en la soledad de uno de los bancos de madera al fondo de la entelada y vetusta Sala de Reuniones. Antes de entrar, tras descender con cierta torpeza del modesto carruaje, los mendigos y los desarrapados muchachos se habían mofado de su aspecto sin misericordia.

Asistió impertérrito a la asamblea que debía acordar esa misma mañana el voto afirmativo o denegatorio al suministro de bienes, fondos y personas, de consuno con los otros Concejos de la comarca, para el abastecimiento de la ansiada guerra contra la odiada Inglaterra.

Poco antes de acabar la reunión, el forastero la abandonó con sigilo. Una mueca de satisfacción podía adivinarse en su rostro enfermo mientras los chicos redoblaban sus crueles chanzas. El cochero atizó con violencia a los caballos dejando una espesa estela de polvo en su apresurada marcha.

Mas retornemos a la Casa del Concejo. Levantada ya la sesión, sin apenas poder incorporarse de la silla, le temblaba todo el cuerpo al anciano Secretario. Solo él, hombre muy viajado y de vasta cultura, pareció haber reconocido en aquel oyente enigmático al rey Felipe de España.

ORGANIZANDO LA AYUDA

Luisa Hurtado González

La campana viene sonando todos los días desde hace dos semanas. De modo que, cuando cae el sol, los vecinos nos reunimos para seguir con las deliberaciones y las decisiones tomadas por mayoría. Viéndonos cualquiera podría pensar que tenemos al pueblo, a las tierras y a los animales, desatendidos y sin directrices; pero lo cierto es que el verano pasa sobre nuestras casas tan sin noticias y sin problemas como ha pasado siempre. De momento hemos decidido mantener la educación y la compostura; comprendemos que al Hortensio, con la muerte de su mujer, la casa se le cae encima y el concejo viene a suplir su acuciante necesidad de consuelo, conversación, apoyo y ayuda.

No obstante el viernes pasado, por la mañana, en una era que queda lejos de las que él transita, nos volvimos a reunir. Decidimos que, si pasado el verano, no acababa por sentirse menos solo y más dueño de su casa y de su vida, no haríamos chistes ni veríamos con malos ojos que la buena de Delia, que se ofreció voluntaria, tomase la iniciativa y se hiciera cargo de él de la mejor forma que pueda.  

EL CONCEJO DEL AÑO

José Manuel Gómez Vega

Una Marzo pizpireta se puso en pie para recibir el bastón de mayordomo de manos del escuálido Febrero. Los meses se sentaban sobre doce piedras milenarias colocadas en círculo al pie del campanario del año. Siempre era igual, tras las tres campanadas de Marzo, el concejo se dividía entre quienes pedían alargar el invierno y quienes pedían adelantar la primavera. Por eso Marzo era tan impredecible: un día podía decretar una helada a petición de la vieja Diciembre, y al día siguiente calorcito a propuesta de Agosto. (Por cierto, la proximidad de éste a Julio era fuente constante de habladurías, porque la mitad de los concejos compartían manta maragata y la otra mitad se aplicaban uno al otro cremas bronceadoras).

Aquellos concejos, celebrados cada primero de mes, mantenían al año unido. Unas veces cedían unos y otras otros: ése era el espíritu. Además, cada mayordomo debía ofrecer un convite y contar una historia, algo siempre bienvenido. Marzo se había presentado este año con doce pomelos que dijo fortalecían el sistema inmunológico, y había repetido la historia de unas abejas aventureras. A este respecto el consenso era unánime: el misterioso Noviembre, con sus castañas asadas e historias de fantasmas, resultaba insuperable.

EL CORAZÓN DE LA TORMENTA

Oscar Royo Royo

La última resolución del concejo fue a todas luces desesperada. No se parecía a ninguna de las anteriores medidas que la asamblea de vecinos, reunida en la plaza del pueblo, había tomado desde que comenzó la sequía. De poco había servido arreglar las acequias para ahorrar agua; no llovía desde hacía tres años y el valle entero agonizaba ocre, polvoriento y triste.

Siguiendo las indicaciones del concejo, todos los vecinos del pueblo acudieron a lo más profundo del Bosque de Salambre y, una vez allí, enterraron junto a los manantiales secos las cartas de amor que nunca se atrevieron a enviar, susurraron a los pozos vacíos las palabras que jamás dijeron a sus seres queridos y gritaron, junto al viento que aullaba entre las ramas secas de los robles, por cada dolor secreto que marchitaba sus corazones.

No se pusieron de acuerdo en lo que sucedió a continuación. Unos hablaron de un roce de cerrojos abriéndose a su alrededor en el bosque; otros, del alivio de algo que comenzaba a desatarse encerrado en su pecho... pero lo cierto es que todos, por primera vez en tres años, empezaron a llorar.

Sólo entonces, lentamente, comenzó a llover sobre el valle.

DE LEY

Miguel Jiménez Salvador
Han de saber Vuestras Mercedes que, el que será el más ilustre hijo de esta orilla del Tormes, regresó a la que fuera su casa, con aspecto de llevar bastante adelantados los trámites para su tránsito al reino del Altísimo. Tanto así que sus vecinos, tras una semana de no volver a saber de él, acudieron a la iglesia. El tañido de la campana convocó al Concejo. Se presentaron todas sus gentes, como les era ordenado, a excepción del buen Lázaro, claro. Tras largas horas de discusión, ya bien entrada la noche, diéronlo por traspasado y sabiéndolo solo, le organizaron un sentido velorio. Y hete aquí que en medio de la emotiva procesión apareciose el finado tan pancho, arrebatando de sus perplejos paisanos, tal exclamación:

¡Anda! Pero, ¿tú no estabas muerto?
Un profeta que acertó a pasar por allá, al conocer los detalles de la noticia, fue y escribió cuatro evangelios. Otro, una rumba.

EL CAMPANERO

Yolanda Nava Miguélez

Desde que Raimundo el campanero enfermase el sonido de las campanas ya no era el mismo. Pareciera que de pronto también ellas hubiesen enfermado y sonaban lentas, perezosas, y con un deje de tristeza que mermaba el buen ánimo del pueblo. Se hablaba poco, y cuando se hacía, era con palabras espinosas como espuelas. Las comadres quemaban los guisos y mal remendaban las ropa, y las bestias, nerviosas, desobedecían las órdenes de sus amos.
Por eso el día que llamaron a concejo nadie acudió. El alcalde ordenó al alguacil ir casa por casa reclutando personal para poner a punto las piedras movidas de la plaza, para limpiar de hierbajos y brozas las cunetas y para encauzar el río que, después de las últimas lluvias, se había desbordado.
Todos se disculparon y excusaron: que si andaban con la siembra…, que si tenían los huesos doloridos... De nada sirvió mencionar la abundante merienda de escabeche y vino que vendría después.

Pero, de pronto, las campanas empezaron a tañer llamando con el lenguaje de siempre a todo el pueblo. En el tercer toque Raimundo cerró los ojos, su último pensamiento estuvo lleno de pesadumbre: ¿quién tocaría para llamar a su funeral? 

UN RECUERDO

Ricardo Casado Chacón

La casa está derruída, nada se me perdió allí hasta ahora. Algunas fotos, un lamentable futuro y sólo este recuerdo, demasiado intenso últimamente para posponer el viaje.

Su mano rugosa, todavía confortable, endurecida por heladas y su testaruda rudeza. Ese agónico respirar, sonoro, de pulmones enfermos. Apenas una docena de metros, hasta el palomar de la Ricarda enrojecían su arrugada tez. Un alto en el camino. Tos. Alarido. Mueca de salmón fuera del agua. Frío, niebla. Cigarro. Su mano es yugo en mi cuello -quizá para que no le vea fumar. Lo tenía prohibido. ¿Qué ves allí, rapaz? Hayas, un buey, vacas, no veo pero oigo ovejas y el río. Y el imposible olor húmedo y seco a la vez, ahora lo huelo, su olor. El tañir de la campana. Se incorpora y seguimos la marcha hacia la iglesia que está más cerca. Reunión de pastores...
- ¿Qué traes ahí, Torcuato? Mejor estaría jugando "marro" con los otros.
- El nieto se viene al concejo con su agüelo.... a ver si aprende algo, que mañana marcha a Madrid.


Me he subido a la tinaja grande de la bodega para encontrar un cigarro escondido cuatro décadas atrás. Ese imposible olor.  

GAMBITO DE REY

Susana Romero Martín

Los contrincantes entraron en la sala, serios y circunspectos. Se oyeron apenas unos aplausos, silenciados por el resto de espectadores.
Kárpov y Kaspárov se acercaron, se dieron la mano y se sentaron ante el tablero.
Kárpov jugaba con blancas. Las cámaras de medio mundo estaban pendientes de cada movimiento. Entrecerró los ojos y los dirigió al tablero, preparándose para una apertura clásica.Sin embargo, para su sorpresa, en lugar del peón elegido para el sacrificio se encontró a la dama, envarada e incómoda en una casilla demasiado expuesta.

Ni la tradición del juego, ni la importancia del mundial, nada, no hubo forma de convencerles. Una vez que los peones, reunidos en concejo abierto, habían decidido que, a partir de ese momento, los reyes y damas ocuparían la vanguardia, solo quedó cambiar las reglas del juego.